dos años después….
los melocotones lilas se han acabado: los hemos recogido y cuidado un rato, hemos jugado con ellos y los hemos admirado, para al final comérnoslos sin miramientos y sin casi disfrutarlos.
pero nos queda la esperanza, quizá la semilla del lilamelocotonero siga ahí, y vuelva a germinar: una última oportunidad para recogerlos, cuidarlos con ahínco y no jugar con ellos, pero sí gozarlos, mimarlos, cocinarlos a fuego lento y, después, degustarlos poco a poco… a poder ser una cata melocotonezca sempiterna.
esta vez de verdad.